POR MONTERA

Bilbao también se juega su futuro en los tendidos

Artículo de opinión de Sergio Hueso en Burladero
domingo, 23 de agosto de 2026 · 12:34

Bilbao sabe bien lo que significa cambiar sin dejar de ser Bilbao. Lo hizo como ciudad hace años y, en cierto modo, ese es también el desafío que tiene ahora por delante su feria taurina.

Las Corridas Generales siguen siendo una cita imprescindible. Por historia, por categoría y porque Vista Alegre continúa siendo uno de los últimos grandes bastiones del toreo en el norte. Pero vivir únicamente de lo que fue Bilbao sería un error. Una feria grande también tiene que saber mirar hacia adelante. Y hoy mirar hacia adelante significa, sobre todo, mirar a los jóvenes.

Algo está cambiando en las plazas. Madrid, Sevilla, Pamplona o incluso Santander vienen enseñando tendidos cada vez más jóvenes. Bilbao también empezó a comprobarlo el año pasado, especialmente en la tarde de Roca Rey, cuando Vista Alegre recuperó una imagen que debería convertirse en habitual: cuadrillas de jóvenes, ambiente en los tendidos y gente que quizá hasta entonces apenas había tenido contacto con una corrida de toros.

Ese es el camino. No importa demasiado si alguno llega por Roca Rey, por Morante de la Puebla, por acompañar a unos amigos o porque aquella tarde forma parte de su plan de Aste Nagusia. Lo fundamental es conseguir que entre. Después habrá que lograr algo mucho más difícil: que vuelva. Porque llenar una tarde puede hacerlo una figura. Crear aficionados es otra cosa.

Ahí está probablemente el mayor reto de Bilbao en los próximos años. Conseguir que ese joven que entra por primera vez termine interesándose también por Borja Jiménez, David de Miranda, Marco Pérez, Tomás Rufo, por una corrida de La Quinta o por un toro de Dolores Aguirre. Que pase de acudir a un acontecimiento a entender que existe una feria detrás.

Y hay que reconocer que la empresa está intentando remar en esa dirección, además en unas condiciones que no siempre son sencillas. Hay una feria con figuras, toreros en crecimiento, ganaderías con personalidad y propuestas que buscan mantener viva la afición.

Todo ello mientras la promoción taurina encuentra muchas más dificultades en Bilbao que cualquier otro acontecimiento de la propia Semana Grande, y con unas limitaciones para publicitar la feria por la ciudad que hacen todavía más complicado llegar a quien no pertenece ya al círculo taurino. Por eso el esfuerzo tiene todavía más valor.

Bilbao tiene además un arma extraordinaria: Aste Nagusia. Una ciudad llena, miles de jóvenes en las calles y una semana en la que todo Bilbao sale a vivir Bilbao. Vista Alegre tiene que volver a formar parte de ese recorrido. No hay que cambiar el toro para atraer a una generación nueva. Tampoco convertir una corrida en algo que no es. Hay que hacer algo bastante más sencillo: acercarla mejor. Comunicarla, facilitar el acceso, hacer visible la feria y conseguir que una tarde en Vista Alegre vuelva a estar entre los planes de cualquier cuadrilla joven durante la Semana Grande.

La base ya existe. Hay clubes taurinos que están incorporando gente joven, hay iniciativas alrededor de la feria y el año pasado quedó demostrado que, cuando se produce el reclamo adecuado, ese público responde. Ahora toca conseguir continuidad. Porque Bilbao puede tener grandes carteles, figuras y toros de categoría. Pero su mejor noticia no será una Puerta Grande.

Será mirar dentro de unos años hacia el tendido y comprobar que quienes hoy tienen veinte años siguen allí. Ese será el verdadero triunfo de Bilbao: que el último gran bastión taurino del norte tenga también una generación preparada para defenderlo.

 

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