GALLEANDO
Jesús de la Calzada, todo un disfrute
Artículo de opinión de Manuel Viera en BurladeroSin duda, ha sido todo un disfrute presenciar por televisión el certamen de novilladas “Alfarero de Oro” de Villaseca de la Sagra. Un ejemplo de organización y un eslabón fundamental para el futuro de unos novilleros que sueñan con hacerles el toreo a utreros con hechuras de auténticos toros de escogidos y significativos hierros ganaderos.
Y, sobre todo, ha sido placentero observar a quienes han sabido imponerse a las dificultades de la lidia con la capacidad de seducción que muestran sus respectivos conceptos. Gente capaz de dejar definido en el ruedo de la plaza su futuro como torero.
Pocas veces la lidia se acerca tanto a su pretendida dimensión. Al verlo torear un “cuadri” astifino y con la seriedad y cuajo de un auténtico toro, al contemplar su toreo en el último festejo del prestigioso ciclo de novilladas del pueblo toledano, no he podido evitar pensar en aquel chiquillo que deslumbraba en la escuela taurina de Salamanca, atisbando unas maneras distintas a las habituales, con las que intentaba explicar su tauromaquia con la seriedad, sapiencia y calidad de los elegidos.
Es su toreo, ni más ni menos, reavivado con enorme evolución en la coqueta plaza de Villaseca de la Sagra. Todo un discurso de valor y sobria calidad en ambas lidias, sin renuncio a la vertiente más pura y fundamental. Con un ramillete de naturales sació los sentidos de exigentes paladares que, además, con solo dos detalles más de su diferencial tauromaquia, me di, y se dieron, por satisfechos.
Lo importante de Jesús de la Calzada no es el triunfo absoluto con el que se ha hecho acreedor del “Alfarero de Oro”, sino la capacidad para transmitir sensaciones pegadas al tiempo. La realidad de quien tiene talento para convertir lo que hace en algo tan natural, tan diferente como emocionante.
Ha puesto en escena su concepto para ilusionar al aficionado que ha gozado con volver a ver el toreo más clásico y auténtico de quien ha empezado a soñar con un doctorado de lujo. El toreo que provoca el olé en lo sublime y no el silencio de lo vulgar.
Puesto a mostrar motivaciones, aquí está: él las tiene. Es una utopía saber hasta dónde puede llegar. Si alcanzará su objetivo final. Difícil será, pero no imposible.