EN CORTO Y POR DERECHO
El limpio ascenso de Carlos Zúñiga jr.
Por José Carlos ArévaloSe escribe poco, casi nada, de los empresarios taurinos. Y es un error, influyen en el devenir de la Fiesta casi tanto como los toreros. La gente recuerda a Joselito el Gallo, pero no a Indalecio Mosquera, muy decisivo empresario de la madrileña Plaza de la Carretera de Aragón a principios del siglo pasado. Se recuerda a Pedro Balañá, como a un empresario carismático. Y punto. Pero nadie ha contado que las verdaderas razones del cierre de la tauromaquia en Cataluña son estrictamente taurinas. Y que si a la sazón don Pedro hubiera estado vivo, en Barcelona habría toros.
Otro día diré por qué. Y por qué la Monumental de Paseo de Gracia ha sido la plaza más compleja e influyente del siglo pasado. Pero hoy, no. Hoy toca hablar de un joven empresario , Carlos Zúñiga jr. Y sin reprimirse, como si sobre la información taurina no pesara la ley del silencio, no promulgada por nadie, pero obedecida por (casi) todos.
Faltaría a la verdad si dijera que el campanazo de la temporada en El Puerto de Santa María, todas las corridas cerradas con un "No Hay Billetes", no ha sido también un éxito de Morante. Pero el principal autor de este triunfo de la Fiesta en el Rincón se debe a Carlos Zúñiga jr. y, según mi opinión, se ha gestado durante los tres últimos años en la Plaza de Aranjuez, donde se ha visto el mejor toreo de los últimos tiempos. Por supuesto, debido a Morante. Pero también a Daniel Luque, a Juan Ortega, a Pablo Aguado, a Roca Rey. Y, evidentemente, al toro lidiado en el Real Coso, muy por encima del trapío que se reseña para este tipo de plazas, aunque sí de prestigiosas ganaderías. Y como el de La Puebla hila muy fino, no me equivoco si afirmo, tajante, que la apoteosis de El Puerto se debe a la confianza de un maestro del toreo en un joven maestro en la gestión empresarial y en la reseña del toro. Lo que demuestra que en el toreo todo remite al señor de los cuernos de oro. Veedor desde sus comienzos como taurino, Zúñiga terminó siéndolo para la Plaza de Las Ventas. Nada en el toreo es fortuito. En el difícil mundo de la tauromaquia, donde ninguno de sus actores sabe que no se debe confiar en la suerte sino hacerla, la temporada de El Puerto ha sido un paradigmático ejemplo. No solo ha confirmado que Morante, con mala suerte en los sorteos, es el torero artista más capaz de la historia en cuajar toros a contraestilo, también ha confirmado el buen estado de la generación del temple y la obligación de dar sitio a la juventud. En este caso, a un joven y excelente torero portuense injustamente postergado, Daniel Crespo, que acartelado con el maestro de La Puebla -Morante, siempre Morante-, cortó tres orejas.
El sector del empresariado taurino cambia, poco a poco, contra viento y marea. Ojalá sea para bien. El éxito fulgurante de Carlos Zúñiga jr. es una buena noticia para la Fiesta.