FESTEJOS

La raza de Navalón y el gusto de El Cid triunfan en Munera

Un arrebatado Samuel Navalón corta el rabo del quinto de la tarde, Manuel Jesús “El Cid” y el novillero Juan Zamora, cortan dos orejas cada uno en una Corrida mixta de Guadalmena y Toros del Ojailén
sábado, 19 de septiembre de 2026 · 23:40

Munera un año más, vive su Feria en Honor a su patrona, la Virgen de la Fuente, y como no podía ser de otra manera, este acontecimiento eclesiástico, festivo y cultural, también viste de gala el albero y los tendidos de su centenaria Plaza de Toros. El cartel para este 19 de septiembre era conformado por una corrida mixta, organizada por el célebre matador de toros y actualmente empresario albaceteño Manuel Amador, en el cartel, el ya veterano Manuel Jesús “El Cid”, el joven matador de toros Samuel Navalón y el novillero sin picadores de la Escuela Taurina de Albacete Juan Zamora, los tres, se enfrentaban a un encierro de Guadalmena, remendada con un animal de Toros del Ojailén.

A Manuel Jesús “El Cid” lo vimos muy dispuesto en todo momento, al primero, de recibo, le propició de saludo dos enormes verónicas de gusto, dejando, ya desde el primer momento, destellos de la gran clase que atesora el de Salteras. Aunque el animal no fue fácil, el experimentado matador lo templó y consiguió limpiar los muletazos, destacando sobremanera dos naturales, ante un animal protestón, con poca fuerza y que poco a poco iba acortando el viaje. Mató de estocada algo trasera.

No se dejó nada en el tintero ni con el primero ni con el cuarto, y lo vimos voluntarioso, trabajador y exponiendo de verdad durante toda la tarde. Con el cuarto lo volvimos a encontrar muy profundo y vaciándose con la mano izquierda, portento marca de la casa, esa misma profundidad, también la notamos en el pitón derecho del burel, con el que estuvo muy firme y entregado, llegando incluso a arrebatarse a final de faena, gustándose, despertando el clamor general del tendido ante un animal de Guadalmena que tuvo muchas teclas, pero con el que “El Cid” estuvo muy de verdad en todo momento. No pudo redondear como debiera esa obra y, tras un pinchazo hondo, tuvo que usar hasta tres veces el verduguillo hasta que doblara el cuarto. Otra oreja le fue concedida del palco presidencial. El paso del diestro de Salteras por el coso de Munera es, sin duda, un acontecimiento meritorio, pues es uno de los principales valedores del toreo al natural, fue un regalo para el aficionado munereño poder contemplarlo en su plaza.

Samuel Navalón, el joven diestro de Ayora, llegaba a Munera de nuevo en su segunda comparecencia como matador de toros en esta plaza tras el triunfo logrado en 2024. No quiso dejarse nada en el hotel y, desde inicio con el segundo de la tarde, le vimos con mucha disposición desde inicio, saludando de capote hasta los medios toreando, rematando con una interesante media verónica de cierre. Se echó de hinojos con la pañosa de inicio, dejando una grata impresión en el toreo por derechazos. El animal poco a poco, como la tónica general de los toros de Guadalmena, se fue viniendo abajo y no anduvo sobrado de fuerza, pero a Navalón no le faltó verdad ni rotundidad, estuvo muy firme con él. Una  pena el acero, una vez más. Paseó una oreja.

Con el quinto, un animal de Toros del Ojailén, lo vimos tirando también de oficio, pues lo tiene y lo viene demostrando toda la temporada. Destacó también la impecable brega de Curro Javier Amores que, sin duda, es un seguro cada tarde. Inició muy entregado y exponiendo Samuel con la diestra y, tras ser prendido y quejarse de su rodilla, volvió arrebatado a la cara del animal, ya basando la mayoría del trasteo en el pitón izquierdo del toro, entregándose totalmente hasta el final. Ya en el ocaso de la faena, antes de marcharse a por la tizona, dejó un extraordinario derechazo. Un sensacional Navalón enterró el acero en el sitio y le fueron concedidos los máximos trofeos del animal. Navalón volvió a Munera, un año más, a no dejarse ganar la pelea y a conjugar su toreo enrazado con la afición que atesora este pueblo de La Mancha.

En el capítulo novilleril, vimos a un entregado Juan Zamora, novillero del vecino pueblo de Lezuza, muy ligado ya a la afición munereña, pues volvía a esta plaza tras indultar el año anterior a un eral. No faltaron las ganas, y con el primero de su lote, al que le cortó una oreja, le vimos dispuesto, dejó con el de brega, un interesante saludo capotero, refrendado con una buena revolera. En la muleta el animal de Guadalmena dijo mucho y, aunque con sus teclas, el lezuzeño estuvo con él. Una pena la espada, pues a la segunda dejó media estocada desprendida y tuvo que usar el verduguillo para acabar con su oponente.

Con el sexto, un novillo de más bastas hechuras y más bronco de comportamiento, también lo vimos dispuesto desde el inicio, queriendo y empujando hacia delante ante un novillo que no fue fácil, que tuvo movilidad pero que protestaba al final de los embroques y con el que no pudo tener toda la ligazón y limpieza que debiera. Aun así, Zamora quiso estar con él y llegar a los tendidos. Su labor voluntariosa y de ambición, tras otra media estocada, fue también premiada con una oreja. Tampoco defraudó el joven novillero sin equinos en su comparecencia ferial en Munera.

Un año más, la Plaza de Toros de Munera celebró su tradicional corrida de Feria, y ese ambiente festivo también se respiraba en los tendidos, tres cuartos de entrada para disfrutar del festejo taurino. Fue quizás ese ambiente festivo el que no terminó de redondear el festejo, un público triunfalista, sumado a un palco sin seriedad ni rigor por parte del señor presidente (que no de sus asesores, pues nos consta que son muy buenos aficionados), fue la nota discordante de la tarde. Munera ya perdió hace tiempo la compostura y el rigor que la caracterizaban, y es que, no todo vale, como bien dice el refrán, “Al César lo que es del César”. El público salió contento, y eso es lo importante, pero la categoría que ha mantenido durante décadas la Plaza de Toros de Munera, en los últimos años ha ido cayendo empicado. Ojalá pueda ser recuperable en un futuro cercano. También hacer mención a los geniales acordes de la Banda de Música Municipal de Munera, que deleitó a todos los presentes durante la tarde con su clásico y cuidado repertorio de pasodobles taurinos.

Munera, de nuevo, ha demostrado su afición por la fiesta de los toros con otra tarde para el recuerdo en el coso manchego. Samuel Navalón se marchó arrebatado con el rabo del quinto, un entregado Manuel Jesús “El Cid” volvió a dejar muestras de su gran gusto y personalidad, y un voluntarioso Juan Zamora, hicieron las delicias del respetable que acudió a la Plaza a presenciar el festejo.

 

FICHA DEL FESTEJO:

Plaza de Toros de Munera, 19 de Septiembre de 2026, tres cuartos de plaza. Corrida de Toros Mixta de la Feria de la Virgen de la Fuente, Toros de Guadalmena y uno de Toros del Ojailén para:

Manuel Jesús “El Cid”: Oreja y oreja

Samuel Navalón: Oreja y Dos orejas y rabo

Juan Zamora: Oreja y Oreja

 

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