FERIA DE HOGUERAS 2026
El Cid y Escribano firman el triunfo con Victorino; Manzanares deja buenas sensaciones
La corrida de Victorino Martín en Alicante dejó una tarde de alto voltaje, con un sexto toro más deslucido que rompió el equilibrio de conjunto, pero sin apagar el contenido de una función marcada por la entrega
La corrida de Victorino Martín en Alicante dejó una tarde de alto voltaje, con un sexto toro más deslucido que rompió el equilibrio de conjunto, pero sin apagar el contenido de una función marcada por la entrega. Manuel Escribano abrió la Puerta Grande tras una actuación de poder y emoción, junto a El Cid quien firmó una labor de exposición y seriedad. José María Manzanares sumó una oreja al segundo tras una faena de estética, temple al natural y una gran estocada recibiendo.
El que abre plaza "Medianejo", salió con ciertas dificultades que impidieron a El Cid estirarse de capa. Con la muleta planteó una faena seria y firme, basada en la seguridad, la colocación y una actitud siempre decidida. Sin excesos ni concesiones, fue construyendo una labor de gran intensidad, aprovechando las opciones que ofreció el toro tanto por el pitón derecho como por el izquierdo. Destacaron varios muletazos de trazo largo y desmayado, rematados con la mirada al tendido, además de algunos pases del desprecio ejecutados con torería y personalidad. Una tanda en circular terminó de conectar con el respetable. La obra tuvo contenido y verdad. El burel tuvo fijeza y repetición. A la hora de la suerte suprema pinchó antes de dejar una estocada de efecto suficiente. Aviso. El Cid saludó desde el tercio.
José María Manzanares recibió a "Bolsico" con un saludo capotero de gran empaque, meciendo con temple varias verónicas de excelente trazo y rematando con una media verónica ejecutada a cámara lenta, cargada de gusto y personalidad. El toro llegó a la muleta con menor recorrido del deseable, algo parado y rebrincado en sus embestidas, circunstancia que obligó al alicantino a apostar por el temple y la colocación. La faena tuvo su mejor argumento en la mano izquierda, por donde Manzanares logró los momentos de mayor profundidad, dejando naturales de notable calidad, corriendo la mano con suavidad y rematando detrás de la cadera. Fueron muletazos de gran expresión estética que conectaron con fuerza con los tendidos. Por el pitón derecho el astado ofreció menos posibilidades, aunque el diestro consiguió también un par de tandas estimables, siempre dentro de una labor de buen tono. Quizá faltó algo más de continuidad y ligazón para redondear la obra, pero el conjunto mantuvo interés y calidad suficiente para calar en el público. La rúbrica llegó con una estocada recibiendo de impecable ejecución, suerte de gran mérito que terminó de inclinar la balanza a su favor. Se le concedió una oreja.
Manuel Escribano dejó una actuación de entrega y buen concepto frente al tercero de la tarde, un toro de Victorino Martín que ofreció una embestida franca, repitiendo con prontitud y metiendo la cara con clase en los engaños. El sevillano manejó con soltura el capote en el recibo. Realiza un buen tercio de banderillas, de buena ejecución y colocación, el tercero al quiebro. Ya con la muleta, aprovechó las condiciones del astado para desarrollar una faena de creciente interés. Encontró transmisión tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, aunque fue al natural donde alcanzó las cotas más altas de la labor. Allí dejó series largas, templadas y ligadas, corriendo la mano con profundidad y aprovechando la continuidad de la embestida del toro. La faena tuvo momentos de buen nivel técnico y estético, si bien pudo prolongarse en exceso, perdiendo algo de la fuerza que había alcanzado en sus pasajes más brillantes. Aun así, el conjunto quedó marcado por la firmeza del torero y por la calidad de varios muletazos de notable factura. La espada le privó de un resultado mayor. Necesitó cuatro intentos para dar muerte al toro, enfriándose así una actuación que había tenido contenido. Fue ovacionado y saludó desde el tercio. Dos avisos y vuelta al ruedo a "Matalunas".
El cuarto de la tarde fue un toro de menor entrega que el primero de El Cid, más parado y con mayores complicaciones en la embestida. Le costaba concluir los muletazos y en más de una ocasión se quedaba a mitad de viaje, obligando al torero a estar muy pendiente y a no perder nunca la colocación. Manolo Lucid afrontó la lidia con firmeza, mando y mucha disposición, tratando de entender en todo momento las condiciones del astado. Tiró de oficio y paciencia para extraer cada embestida, insistiendo tanto por el pitón derecho como por el izquierdo y manteniéndose siempre encima del toro. Su labor tuvo más mérito que brillo, basada en la capacidad para someter una embestida incierta y aprovechar al máximo las embestidas. Dentro de ese contexto, logró también algunos naturales de buena factura, templados y de trazo limpio, que constituyeron los momentos más destacados de la faena. Fue una actuación de entrega y responsabilidad, construida a base de tesón y conocimiento de los terrenos. A la hora de la verdad rubricó su labor con una estocada entera de gran efectividad. El público solicitó con fuerza la concesión de la segunda oreja y fue atendida por la presidencia.
El quinto de la tarde resultó un toro de embestida tardía y comportamiento algo deslucido, falto de transmisión y con una condición que exigía paciencia y capacidad de espera por parte del matador. José María Manzanares entendió pronto las teclas del astado y le concedió los tiempos necesarios, insistiendo en el cite para provocar una embestida que no terminaba de romper hacia adelante. La faena discurrió fundamentalmente sobre la mano derecha, pitón por el que consiguió los pasajes más lucidos de la tarde. Allí logró mandar en la embestida, alargando los muletazos con temple y estética, dejando tandas de buen corte y notable compostura.
Al natural lo intentó igualmente, pero el toro ofreció menos recorrido y tendía a quedarse más corto en el final del viaje, impidiendo que el alicantino alcanzara la profundidad que acostumbra por ese pitón. Aun así, dejó algunos naturales estimables dentro de una labor basada en la técnica y la inteligencia para aprovechar las limitadas opciones del animal. La espada redujo las opciones de premio. Tras un pinchazo, dejó media estocada y necesitó dos descabellos. Sonó un aviso y, finalmente, fue ovacionado, saludando desde el tercio.
El sexto de la tarde lo recibió Manuel Escribano con una larga cambiada de rodillas en la misma zona de chiqueros, de gran espectacularidad y exposición, seguida de un recibo capotero de verónicas de ritmo vivo, condicionadas por la violenta y descompuesta salida del toro. El tercio de banderillas volvió a poner de manifiesto su facilidad y poder en este segundo tercio, firmando un conjunto vibrante y muy celebrado por el tendido. Con la muleta, Escribano planteó una faena de insistencia y poder, especialmente en los primeros compases, donde logró los momentos de mayor rotundidad por el pitón derecho, aprovechando las primeras embestidas de un toro que aún conservaba cierta movilidad. Supo bajarle la mano y someterlo en los pasajes iniciales, aunque le faltó colocación, extrayendo un rendimiento notable de un ejemplar de Victorino que, con el transcurso de la lidia, fue perdiendo gas. A medida que avanzaba la faena, el astado se vino abajo y comenzó a defenderse, quedándose corto y buscando al torero en los finales de los muletazos, lo que obligó a Escribano a un esfuerzo sostenido de firmeza. El diestro aguantó con autoridad, encajado en los terrenos, resolviendo con recursos y oficio los momentos de mayor dificultad, incluso con desplantes de cercanía. La suerte suprema llegó tras una estocada algo desprendida, suficiente para hacer doblar al toro, aunque precedida de aviso. La petición fue atendida y el presidente concedió las dos orejas, premiando una actuación de gran compromiso y exposición frente a un toro de más a menos.
FOTOGALERÍA COMPLETA - DAVID GARCÍA
FICHA TÉCNICA
Alicante .- Sexta de la Feria de Hogueras 2026 con toros de Victorino Martín para El Cid, José María Manzanares y Manuel Escribano.
El Cid, Saludos tras aviso y Dos orejas;
José María Manzanares, Oreja Y Ovación tras aviso;
Manuel Escribano, Ovación tras dos avisos y Dos orejas tras aviso;
SORTEO
Seis toros de Víctorino Martín, todos ellos cárdenos en distintas fases, han sido sorteados y enchiquerados en la plaza de Alicante para el festejo del día del patrón.
La corrida tiene un único toro cinqueño, el sexto, es seria y muy entipada. "Bolsico" y "Hebreo" componen el primer lote de la A Coronada en la carrera de José María Manzanares; El Cid y Manuel Escribano completan la terna de una tarde muy esperada.
Los sobreros pertenecen a las ganaderías de La Ventana del Puerto y Puerto de San Lorenzo.
Las taquillas abrirán desde las 16:30h y la venta online de localidades permanece activa en www.torosalicante.com
Adjuntamos orden de lidia, cuadrillas actuantes y algunas imágenes de la celebración del sorteo.

