ENTREVISTAS

El Niño de las Monjas: “Ansío torear en Valencia”

jueves, 17 de septiembre de 2026 · 13:01

El matador valenciano Jordi Pérez «El Niño de las Monjas» recibió una aparatosa y grave cornada en el cuello el pasado 29 de julio en la localidad peruana de Huallanca, donde la asistencia médica fue, cuanto menos, insólita. La plaza de toros no contaba con la infraestructura sanitaria adecuada. De hecho, no disponía de enfermería ni siquiera de vendas. En los primeros momentos, se llegó a taponar la herida con una toalla.

Al trasladar al torero al centro de salud local, este se encontraba cerrado. Ante la emergencia y la fuerte hemorragia, la primera atención especializada se realizó mediante una videollamada con el doctor César Baltazar. El cirujano guio paso a paso a los presentes para frenar el sangrado y estabilizar al torero. Tras conseguirlo, Jordi afrontó un traslado por carretera de tres horas hasta el hospital de Huaraz, donde ingresó en estado crítico, pero estable. Una semana más tarde pudo regresar a su domicilio en España para continuar con la recuperación.

Menudo susto.

Desde luego que no era la noticia que uno quería dar a su tierra, pero a veces las cosas vienen así y no se pueden remediar. Podría haber sido una tragedia y, felizmente, todo ha quedado en un gran susto.

El pasado 6 de septiembre, el novillero Alejandro Chavarría sufrió una cornada en el cuello en Bayona, pero allí lo estabilizaron inmediatamente.

Sí, me sentí muy identificado y, en cuanto me enteré del percance, estuve muy pendiente. Por fortuna, aquí la asistencia sanitaria es muy buena y sí cumple la reglamentación, y eso es clave para salvar una vida en cuestión de segundos. Es algo de lo que nos tenemos que sentir afortunados en nuestro país y en Francia.

¿Qué plazos de recuperación te han dado?

La cornada está en una zona tan delicada como es el cuello. De momento, he de ir poco a poco, sin forzar mucho porque todo está todavía muy sensible, pero ya puedo hacer vida normal. Incluso estoy entrenando y, paulatinamente, voy incrementando las salidas a correr y el tiempo de toreo de salón. Hay que estar preparado por si todavía suena el teléfono este año.

Tú tomaste la alternativa hace dos años en Utiel, no en la plaza de Valencia como era de esperar.

La verdad es que fue raro porque creo que había hecho méritos más que suficientes. Nos pusimos en contacto con la empresa, pero no vio la posibilidad de que yo tomara allí la alternativa. Así que hubo que aprovechar la opción de Utiel porque no quería estar otro año más de novillero; eso no entraba en mis planes.

Desde la alternativa no habías vuelto a torear hasta que te fuiste a Perú.

Han sido dos años muy duros. Ver que en tu tierra no te dan una tarde que pides a gritos para poder expresarte, para decir que aquí estás y abrirte un hueco, se hace muy largo y complicado. Por suerte, salió la oportunidad de marchar a Perú y allí he tenido la fortuna de torear nueve corridas de toros. Había otras nueve firmadas, pero el percance ha impedido que las pueda cumplir.

Cuando te dicen que vas a Perú, ¿te lo tomas como algo duro o como una alegría?

Las dos cosas, porque algunos compañeros, como David Esteve, han ido mucho allí y me han hablado mucho de las circunstancias que me iba a encontrar. Es verdad que yo iba mentalizado, pero al final irte para allá solo, como yo me he ido, generaba muchas dudas e incertidumbres.

Es comprensible que todos queráis torear, pero antes del paseíllo hay que preocuparse de que las enfermerías estén en condiciones.

Me lo ha dicho mucha gente. Lo que pasa es que a los toreros lo que verdaderamente nos preocupa es estar delante del toro. Y bastante tenemos con eso. Solemos delegar en una persona para que vaya a ver los toros y compruebe si están toreados, y del tema de que haya médicos en la enfermería nos despreocupamos.

Quizá este percance sirva para sensibilizar a los toreros de la necesidad de una atención médica mínima.

Estoy convencido de que en Perú no va a servir. Vamos a ser claros: si tú no toreas, si te niegas a matar tus toros porque no hay un doctor, va a haber otro torero que lo va a hacer. Ese es el problema. Yo lo he hablado con muchos profesionales, que tendríamos que sensibilizarnos un poco con esto, porque ocurre una desgracia como la que me pasó a mí y luego nos echamos las manos a la cabeza, pero ya ha pasado.

Al menos espero que sirva para que torees en Valencia, por valenciano, por currículum y porque, tradicionalmente, cuando un torero sufría una cornada, el empresario tenía sensibilidad y lo anunciaba.

Ojalá, es mi sueño. Llevaba toda la vida esperando tomar la alternativa en Valencia. No ha podido ser y ahora ansío hacer mi presentación como matador de toros; creo que es el momento. Ya me encuentro bien y, sobre todo, creo que el aficionado tiene muchas ganas de verme. Eso me ilusiona. No me preocupa el cartel, lo único que me preocupa es no estar anunciado en mi tierra. Desde que me doctoré he dado un salto cualitativo artísticamente y quiero demostrarlo.