ENTREVISTAS
Mario Navas: "Los sueños se hacen realidad con constancia y dedicación"
Mario Navas pertenece a esa nueva generación de toreros que busca abrirse paso en un momento especialmente complejo para el escalafón. Forjado en una familia donde el toro siempre estuvo presente, el vallisoletano ha construido su carrera desde la constancia, la exigencia y la fidelidad a un concepto muy personal del toreo. En esta conversación habla de sus raíces, de las enseñanzas de su padre y de Rafael de Paula, de la importancia de Madrid y Sevilla en su trayectoria y de los desafíos que afronta en una temporada clave para seguir conquistando su sitio entre las grandes figuras.
Bueno Mario, lo primero, encantada. Me gustaría comenzar esta entrevista hablando de tus raíces y de ese entorno en el que creciste. Tu padre fue banderillero y has vivido desde niño en una casa donde se convivía con el toro día a día.
- ¿Cuándo sentiste que aquello dejaba de ser simplemente el oficio de tu padre para convertirse en tu propia vocación?
- “Pues como bien has dicho, mi padre fue banderillero y al final pues se convive con esa profesión desde pequeño en casa. Siempre jugaba al toro con mi hermano y me picaba el gusanillo de ponerme delante de alguna becerra pero todo lo vivía como un juego. Hasta que un día, después de muchas súplicas a mis padres, me apuntaron a una escuela taurina. Ahí fue cuando comenzaron mis primeros pasos”.
- Y en ese camino, ¿qué es lo más importante que te ha enseñado tu padre que sigues aplicando hoy como matador de toros?
- “Sobre todo la disciplina que requiere esta profesión y la exigencia que hay dentro del mundo del toro tanto fuera del ruedo como en los despachos y demás. Es una profesión totalmente distinta a las demás y todo depende de uno mismo, de lo que se haga en una plaza”.
- Si hoy pudieras volver a hablar con aquel Mario Navas que empezaba, ¿qué consejo le darías?
- “Pues que sueñe, sobre todo. Al final los sueños se hacen realidad con constancia y dedicación. Como decía Joselito: querer, querer y querer. Cuando uno quiere se acaban consiguiendo las cosas pero sobre todo hay que disfrutar de la profesión desde los inicios porque, aunque sea una de las más difíciles e ingratas, es la más bonita del mundo”.
Precisamente, una de las cosas que más se comenta de ti es que has mostrado desde muy joven una personalidad bastante definida delante del toro.
- ¿Cuándo empezaste a tener claro cómo querías interpretar el toreo?
- “Yo creo que desde siempre. Al final esa célebre frase del maestro Juan Belmonte: “se torea como se es”, va con uno y cuando estás delante de los animales pues surge. Evidentemente desde que uno se inicia en esto aprende unas bases técnicas y mecánicas para ser capaz de pegar muletazos pero el tema de expresar y de sentir va con uno mismo”.
Hay aficionados que encuentran en tu forma de colocarte, de esperar al toro y de entender los tiempos ciertos ecos de Juan Belmonte.
- ¿Te reconoces en esa comparación o crees que responde más a la mirada de los aficionados?
- “Para mi es un halago muy grande que me lleguen a sacar cierto parecido con uno de los toreros más grandes de la historia de la tauromaquia pero también me da mucho vértigo porque la gente puede crearse unas expectativas que no existen”.
Al final, detrás de cada concepto hay una búsqueda personal.
- ¿Qué es exactamente lo que buscas cuando toreas?
- “Disfrutar aunque es muy difícil por la exigencia, por el miedo… pero al final nos hace felices cuando ese animal pasa por ahí y podemos expresar y sacar lo que tengamos más dentro del alma. Yo intento disfrutar desde que estoy en el hotel hasta que acabo el festejo”.
Entre las figuras, has tenido además la oportunidad de mantener una relación cercana con Rafael de Paula.
- ¿Qué te ha aportado Rafael de Paula que no hayas encontrado en ningún otro sitio?
- “Sobre todo la cercanía. El maestro me brindó su amistad y soy un privilegiado por haber coincidido con él en este tiempo, de haber podido estar varias tardes en su casa, de compartir momentos muy bonitos con él… Ciertos consejos que he podido adquirir de él”.
Pasando ya a una etapa decisiva de tu carrera, si no me equivoco, sumaste siete novilladas en Las Ventas, una cifra que no es precisamente habitual. Madrid fue una plaza clave en tu etapa de novillero y probablemente el lugar donde muchos aficionados comenzaron a fijarse seriamente en tu nombre.
- ¿Qué te dio Madrid y qué te quitó?
- “Lo piensas a día de hoy, en estos tiempos que corren en el toreo, y quizás son demasiadas tardes, aunque antiguamente se toreaban muchas más novilladas en Madrid. Pero me siento un privilegiado por torear en la plaza más importante del mundo. Es en la plaza donde más a gusto me he sentido y en la que me he formado como torero porque son muchas tardes, mucha responsabilidad, mucha exigencia…, con muy poco rodaje. Me ha dado más de lo que me ha podido quitar. No creo que me haya quitado nada; sobre todo, me ha dado mucha experiencia, mucho crecimiento, tanto profesional como personal, y, sobre todo, el respeto que he sentido por parte del aficionado madrileño”.
- Después de tantas comparecencias en una plaza tan exigente, ¿cuál fue la lección más importante que aprendiste allí?
- “Mira que Madrid pesa a todos los toreros, pero hay que intentar verlo con perspectiva y es de lo que me di cuenta. Cuando se va a torear a Madrid hay que sentirse un privilegiado por hacer el paseíllo en la plaza más importante del mundo”.
De Madrid llegamos a otro momento fundamental: la alternativa. En tu caso llegó en Valladolid, en tu tierra y delante de tu gente, una fecha que cualquier torero imagina cientos de veces antes de vivirla.
- ¿Se pareció aquella tarde a lo que habías soñado durante años?
- “Bueno más o menos. El cartel soñado por supuesto que lo era con el maestro Morante de la Puebla y Juan Ortega pero, por desgracia, Morante no pudo torear ese día. La verdad es que fue un día especial, ya que es algo con lo que soñamos desde niños, pero no ha sido de los días más especiales para mí. Las cosas no rodaron como uno quiso pero al final es algo conseguido, un sueño hecho realidad”.
Muchas veces se dice que la alternativa es una meta, pero quienes la han vivido suelen explicar que en realidad es el comienzo de otra historia.
- ¿Cuándo comprendiste que empezaba una etapa mucho más exigente?
- “Gracias a Dios, mi padre me ha inculcado mucho la profesión y sobre todo la exigencia de la profesión. Quizás he tenido la suerte de madurar antes de tiempo sabiendo esos consejos. Es verdad que el salto es complicado y viene ese parón que, muchas veces, a uno le hace madurar y ver las cosas con perspectiva”.
Esa nueva etapa coincide además con la aparición de una generación de jóvenes toreros que está llamando con fuerza a la puerta de las grandes ferias.
- ¿Qué crees que puede aportar vuestra generación a la tauromaquia que quizá no se esté viendo ahora mismo?
- “Yo creo que los empresarios deberían de empezar a contar con los toreros jóvenes. A parte de porque debe haber un relevo generacional, se debería de aprovechar el tirón de los toreros jóvenes que hay hoy en día y que se sienten identificados con toreros de su edad”.
Hablando de plazas importantes…
- ¿Qué lugar ocupa Sevilla dentro de tu carrera y dentro de tus sueños?
- “Es de las plazas más bonitas del mundo. Es la que más categoría tiene y con la que todos los toreros soñamos, realizar esa faena y salir por la Puerta del Príncipe”.
- Y de sus comparecencias en la Maestranza, ¿recuerdas con más cariño la primera o la segunda tarde? ¿Cómo las viviste?
- “La primera porque verse acartelado en Sevilla es un sueño, pues imagínate hacer el paseíllo y torear allí. Ha sido de los días más bonitos de mi vida y sentir el cariño del aficionado”.
En los últimos meses has iniciado además una nueva etapa profesional junto a Jesús de Alba, una decisión que llega en un momento importante de tu trayectoria.
- ¿Qué buscabas en un apoderado en esta fase de tu carrera?
- “Para mí es una alegría que Jesús haya decidido llevar mi carrera. Es un gran matador de toros, con experiencia, que me puede transmitir cosas muy importantes del toreo de la vida y de ese concepto tan bueno que tiene y sé que es un gran luchador por los toreros a los que lleva y que hace todo lo posible por verlos acartelados en las grandes ferias”.
Dentro de ese proceso de crecimiento profesional aparece también la Copa Chenel, un certamen que se ha convertido en una plataforma importante para muchos toreros que buscan abrirse paso en el escalafón.
- ¿Qué significa para ti participar en una competición de estas características y, sobre todo, estar en la semifinal?
- “Pues contento, porque creo que la Copa Chenel da visibilidad a los toreros que están sufriendo ese parón después de tomar la alternativa o tras varios años. Es un gran escaparate y, a mí, me está sirviendo mucho para crecer como torero y, sobre todo, gracias a la televisión, para tener esa visibilidad. En cuanto a la semifinal, estoy contento de seguir creciendo en la profesión, de tener la oportunidad de torear dos corridas de toros más y de seguir avanzando en este certamen”.
Y unas semanas atrás, concretamente el 17 de mayo en Valladolid, llegó la llamada Corrida de la Oportunidad. El propio nombre del festejo resume uno de los grandes desafíos de cualquier torero joven: encontrar ocasiones para demostrar quién es.
- ¿Qué significaba para ti aquella tarde?
- “Pues una tarde en mi tierra y la verdad que es un formato que no comparto, no soy santo de su devoción, pero bueno al final es una corrida de toros más y gracias a Dios me ha servido para poder torear en la feria de septiembre en Valladolid”.
¿Y con qué sensación regresaste a casa después de la corrida?
- “Un poco agridulce. Con el primer toro hubo momentos muy bonitos y pude disfrutarlo y el segundo toro, sin embargo, fue muy malo y al final uno va con intención de disfrutar y de hacer disfrutar y con ese no pude hacer nada”.
- Estás anunciado en la feria de septiembre junto a Morante de la Puebla y Emilio de Justo, ¿qué significa para ti estar acartelado junto a ellos?
- “Yo creo que es de las tardes más ilusionantes de mi vida. Poder compartir cartel con el maestro Morante de la Puebla, ya que por circunstancias no pudo ser el padrino de mi alternativa, pues para mí es un privilegio poder torear con él”.
Mario, hemos hablado de tus comienzos, de tus referentes, de Madrid, de Valladolid, de Sevilla, de tus aspiraciones y del momento que atraviesa tu carrera.
- Pero me gustaría preguntarte, ¿cuáles son tus objetivos de los próximos años y dónde crees que está tu margen de crecimiento?
- “Yo digo que partido a partido y ahora de momento toreo el sábado que es en lo que pienso y no me gusta mucho pensar en el futuro sino en el día a día. Con soñar me gustaría verme posicionado algún día dónde están los toreros que admiro”.