ENTREVISTAS

Fabio Jiménez: "La ilusión sigue siendo lo que me mueve como torero"

martes, 30 de junio de 2026 · 07:48

Fabio Jiménez ha recorrido en pocos años un camino marcado por la constancia, la evolución y la fidelidad a un concepto clásico del toreo. Desde sus primeros pasos en Alfaro hasta su alternativa y sus actuaciones en plazas como Madrid y Sevilla, el riojano ha construido una trayectoria en la que la búsqueda de la pureza ha prevalecido por encima de la obsesión por los resultados. En esta conversación repasa los momentos clave de su carrera, reflexiona sobre la presión, el aprendizaje y los sueños cumplidos, y deja claro que la ilusión por seguir creciendo continúa siendo el motor que guía su día a día.

Fabio, aunque hoy te encuentres en un momento muy distinto de tu carrera, me gustaría empezar por el principio. Han pasado ya varios años desde aquel debut con picadores en Alfaro, tu casa, el lugar donde comenzó todo. 

- Cuando echas la vista atrás y ves al joven que soñaba con abrirse camino en el toreo, ¿qué recuerdas de aquella época? ¿Qué queda de aquel Fabio y qué ha cambiado en el torero y en la persona que eres hoy?

- “Sobre todo lo que queda es la ilusión, que es un poco lo que mueve a las personas y a mí, como torero. La ilusión de crecer y de ser mejor torero cada día, que al final es lo que te mueve”.

Desde entonces has recorrido un camino intenso, pasando por muchas de las plazas y certámenes más importantes para un novillero. Son años en los que uno aprende a convivir con la ilusión, pero también con la incertidumbre. 

- Mirando ese proceso de formación, ¿hubo algún momento en el que sentiste que podías llegar realmente a ser figura del toreo?

- “La verdad es que nunca me lo planteé. Siempre he intentado crecer día a día tanto en el toreo de salón como en el campo, en las novilladas que iba toreando… Me preocupaba por crecer cada día, por ser mejor torero e indagar en el toreo y de emocionarme toreando cuando un animal me deja. Ser figura del toreo o no llegará con el tiempo si tiene que llegar. Es una etiqueta que te la tiene que dar el aficionado”.

La etapa de novillero suele ser una etapa muy exigente. Tú pasaste por escenarios de enorme responsabilidad y fuiste ganándote el respeto de aficionados y profesionales.

- ¿Qué crees que te aportaron esos años? 

- “Pues muchas cosas. Al final, al ir toreando, uno va cogiendo experiencia y va conociendo un poco el toreo, distintos tipos de encastes, de ganaderías, de animales… Crecí mucho como torero en esa época”.

Uno de los momentos que más llamó la atención fue tu paso por Las Ventas. 

- ¿Qué significó para ti abrirte paso en una plaza como Madrid? 

- “Al final todos los novilleros tenemos que pasar por Madrid, siempre hay un antes y un después. La tarde de mi presentación no tuve suerte ya que no me embistieron los novillos. Me tocó un sobrero con muy poca fuerza que lo protestaron pero no hubo opción y sí que es verdad que esa tarde me pesó un poco. Luego volví a los meses a las nocturnas y sí que pude torear un novillo de El Cotillo a gusto y pasar a la final y sí que hubo una repercusión grande entre el aficionado y la prensa. Noté el darme a conocer. Hubo gente que me conoció aquel día y luego he ido cinco tardes a Madrid y aunque no ha habido triunfo tangible ningún día, he podido dejar mi concepto y la gente lo ha sabido ver”.

- ¿Sentiste que aquello supuso un antes y un después en tu carrera?

- “Sí pero más que un antes y un después sobre todo pues me conocía más gente, me esperaba más gente y sabiendo sobre todo lo que quería transmitirles y expresarles. Han sido tardes muy importantes”.

 

 

 

 

 

 

- Cuando una plaza tan exigente como Las Ventas reconoce a un torero, ¿eso genera confianza o añade todavía más responsabilidad de cara al futuro?

- “Confianza tienes en el invierno, en el campo… Antes de torear, te entran muchas dudas porque sabes el tipo de torero que eres pero cuando la gente se espera mucho de ti, pues la presión aumenta. Entonces la verdad es que me gusta que la gente espere mucho de mí. Que esperen siempre porque será buena señal, pero sí que causa presión y responsabilidad”.

Desde fuera se percibe una evolución constante. 

- Desde dentro, ¿en qué momento sentiste que estabas encontrando realmente tu personalidad como torero?

- “Desde que debuté con caballos. Sí que es verdad que en los primeros años como novillero sin picadores pues no sabía torear, bueno ni yo ni casi ninguno, ya que eres nuevo, la técnica del toreo la conoces un poco por encima… pero es una etapa más de echarle raza y ganas para cortar orejas y que cuenten contigo. Cuando empecé a aprender el toreo fue en el último año sin caballos, en el invierno anterior a debutar con caballos, y luego ha sido una evolución constante día a día y la verdad que de año en año se nota mucho. Incluso si yo me pongo a ver vídeos de años anteriores, me lo noto. Es una evolución, como todas, muy de poco en poco, de mejorar matices toreando de salón muy muy mínimos que luego pues van acentuándose y se mejora mucho”.

Sevilla, terminó reconociendo tu paso por el escalafón novilleril con uno de los premios más prestigiosos que puede recibir un joven matador en formación. 

- ¿Qué significó para ti que una afición tan exigente como la sevillana reconociera tu temporada de esa manera?

- “Pues un sueño. Torear en Sevilla, igual que en Madrid, pero en Sevilla es más difícil entrar; era un sueño. Pude entrar como novillero y salió un novillo de Julio de la Puerta, que permitió expresarme y acercarme un poco al toreo que tengo en la cabeza y pues pude recibir el premio al mejor novillero de la temporada en Sevilla. Fue algo muy especial para mí y muy bonito porque me encanta Sevilla, su afición, su plaza y para mí fue un sueño. Cumplirlo de esa manera, fue muy emocionante”.

- ¿Qué tiene esa plaza que la convierte en algo diferente al resto?

- “El marco. La plaza, el río, lo bonita que es… Luego, toda la historia del toreo ha pasado por Sevilla, los aficionados tan buenos que hay… Madrid y Sevilla son las que marcan el rumbo de los toreros y cuando empezamos son las plazas con las que soñamos torear e ir”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y en medio de todo ese crecimiento llegó una fecha que seguramente nunca olvidarás: la alternativa en Alfaro. Tomarla en tu tierra, rodeado de tu gente y en el lugar donde nació tu sueño, tiene un simbolismo muy especial. 

- ¿Cómo recuerdas aquel día? 

- “Pues fue un día muy bonito. La corrida de Alcurrucén embistió mucho y pues pude tomarla con dos figuras del toreo en Alfaro, con la gente que quiero y que me quiere. Fue un día que disfruté mucho desde que estaba anunciado. Convertirse en matador de toros es algo muy especial y lo disfruté mucho. A partir de ahí, sabía que no era el final de algo, sino el principio. Después de debutar, lo importante es lo que viene después y después de tomar la alternativa, lo importante es lo que ha venido y lo que está por venir”.

Muchos toreros coinciden en que la alternativa es una meta soñada, pero también el comienzo de una nueva realidad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Una vez alcanzado ese objetivo, ¿qué cambió en tu manera de afrontar la profesión? 

- “Igual. No cambió nada porque desde novillero mi día a día ha sido igual para intentar cada día ser un poco mejor y ahora pues igual. Sale un toro y hay que pegarle quince o veinte pases buenos y matarlo. Si es verdad que a uno le hace mucha ilusión ser matador de toros porque es el sueño con el que empezamos pero lo importante tiene que pasar luego”.

Pocos meses después llegó otro momento señalado: tu presentación como matador de toros en la Maestranza de Sevilla. Después de haber sido reconocido allí como novillero, volvías a una plaza que ya conocía tu nombre, pero ahora desde una dimensión completamente distinta. 

- ¿Cómo viviste aquella tarde? 

- “Al final si ir a Sevilla de novillero ya era un sueño, ya como matador de toros y el primer año de la alternativa pues imagínate. Pues la viví con mucha tranquilidad interior de que iba a disfrutar la tarde de compromiso y salió todo muy bien. Si es verdad que mi lote no tiró para adelante, no tuve fortuna en el sorteo, pero pude estar muy bien con los toros y pegar muletazos que, a priori, pueden no parecer buenos pero sentía que la gente de Sevilla me esperaba y que respetaba mucho mi actuación delante de los toros. Fue una tarde muy bonita”.

- En una época donde muchas veces todo parece medirse por resultados inmediatos, ¿crees que sigue existiendo espacio para ese toreo más profundo y más auténtico?

- “Pues en la mente del aficionado sí pero al empresario tienes que corresponderle con triunfos tangibles porque sino es muy difícil entrar en las ferias pero yo no busco cortarlas por cortarlas. Yo me preocupo de lo que pasa en la plaza. Yo es lo que busco, lo que siento y lo que me mueve por dentro”.

- En ese sentido, ¿cómo definirías tu concepto del toreo? 

- “Un concepto clásico, de toda la vida, intentar torear puro, profundo y hondo. Irse detrás de los chismes…”

Ahora que has completado etapas tan importantes como Madrid, Sevilla o la alternativa en tu tierra, imagino que los objetivos también cambian. 

- ¿Qué metas te marcas para los próximos años? 

- “No me marco metas, sí que es verdad que espero la confirmación de alternativa en Madrid pero no me gusta marcarme metas. Me gusta vivir el día a día desde la serenidad, el entrenamiento y la rutina. Las cosas van llegando y cuando lleguen, tienen que cogerme preparado y siendo el mejor torero que pueda ser en ese momento.”

- ¿Hay alguna plaza o alguna feria que tengas especialmente presente?

- “Madrid y Sevilla, son las dos plazas más importantes del mundo y luego Logroño, que es la feria de mi tierra, la capital de La Rioja”.

- ¡Muchas gracias por atendernos Fabio, todo un placer!

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