ENTREVISTA

Israel Guirao: “Estoy centrado en lo que tengo por delante”

jueves, 19 de marzo de 2026 · 10:08

El año pasado se llevó una docena de premios y fue una de las grandes revelaciones del escalafón de novilleros sin picadores. Se llama Israel Guirao, es de Valencia y esta temporada ha comenzado como terminó la anterior, es decir, llamando la atención de aficionados y profesionales y levantando una expectación extraordinaria. En la final del certamen Kilómetro Cero pinchó a su antagonista después de una excelente faena, y en la feria de Fallas se sobrepuso al escaso juego de la novillada y acabó siendo el triunfador del festejo. Es una realidad de presente y una ilusión de futuro.

Toda la prensa coincide en que, en ti, hay torero. ¿Lees las crónicas?

Sí, las leo, pero la verdad es que tampoco les hago mucho caso, me centro más en los vídeos y en corregir defectos viéndome en ellos.

Antes no existía eso de grabarse. Había que fijarse, escuchar e intentar interiorizar.

Yo, mientras estoy toreando, me doy cuenta enseguida de los fallos que he cometido y de cualquier detalle. En cuanto termino de matar al novillo mi cabeza ya está pensando en lo que se me ha quedado en la memoria, que son los momentos que lo he hecho mal para intentar mejorar y hacerlo mejor al día siguiente.

¿El estoque qué tal?

Este año pinché la tarde de la final del Kilómetro Cero en Valdemorillo, pero la verdad que ya le estoy cogiendo el sitio y lo veo más fácil que otros años atrás.

¿Entrar a matar es lo más complicado?

Se trata de un instante muy corto en el que tienes que hacer un movimiento u otro. En nada que te vayas un pelín, lo pinchas o se te va la espada baja, tendida, hace guardia… Los pequeños detalles pueden provocar que no entres bien.

¿Entrenas mucho con la espada?

Sí, lo máximo posible, y además llego a obsesionarme. Muchas veces termino cabreado porque digo: otra vez, otra, otra… y al final termino con la mano dolorida.

 

Israel Guirao: “Estoy centrado en lo que tengo por delante”

 

Si no llegas a pinchar en la final de Valdemorillo podrías haber sido el triunfador.

Seguramente, pero al final el objetivo se cumplió. Era un festejo televisado y tenía que impactar, y eso se produjo. Dejando de lado los trofeos, yo creo que se pudo ver la manera que tengo de hacer el toreo, y estoy convencido de que me sirvió mucho más que si lo llego ganar cortando trofeos de dudoso peso. 

El primer día, el que sirvió para clasificarte, fue redondo.

Esta tarde lo maté y le corté dos orejas. Recuerdo que el día de la final, llegando al patio de cuadrillas, alguien me dijo que si lograba estar igual ya sería un éxito, porque no podría mejorarlo. Me vine arriba y conseguí superarme, porque salió un novillo más complicado y supe resolver. La mala suerte fue que lo pinché. Pero bueno, las sensaciones quedaron y las crónicas hablaron muy bien de mí, y eso es lo importante.

¿Te creces ante las adversidades?

Sí, me gusta tocar las teclas de los novillos que sacan dificultades; lo veo como un juego. Al novillo de la final tuve que ir haciéndolo. Cada muletazo tenía un porqué. Las dos primeras tandas fueron para ayudarlo, estudiarlo y luego, poco a poco, ir metiéndome dentro de él hasta que le hice un final con la gente muy conectada. Lo importante es tener claro que no todos los toros tienen la misma faena, que cada uno necesita un trasteo diferente.

Eres de Valencia, zona donde no hay toros.

La Escuela nos lleva todo lo que puede al campo, pero es evidente que no todo lo que quisiéramos y lo que podríamos de estar en otro sitio de España donde hay ganaderías cerca. Y el asunto se complicará más cuando debute con picadores, sin el apoyo de la Escuela. Pero bueno, para eso estoy ahora intentando coger el mayor ambiente y la mayor fuerza posible, para que, una vez debute con picadores, pueda llamar a alguna ganadería y que me atienda.

¿Lo de debutar lo ves a corto plazo?

Las prisas son para los malos toreros. Por ahora estoy centrado en lo que tengo por delante, y luego se irá viendo qué va sucediendo. El 22 de marzo tengo un compromiso fuerte en Villena, y después en Villaseca de la Sagra. Debo estar mentalizado en responder en esos sitios y, poco a poco, se irá desvelando la temporada.

¿Llevas la cuenta de los premios que te llevaste el año pasado?

Una docena. Los tengo todos bien colocados en mi casa, y estoy muy contento de habérmelos llevado. La pena ha sido que este año no haya empezado con buen pie. Hay más certámenes en la temporada y espero poder ganar algunos.

En el primer festejo de la feria de Fallas fuiste el único que puntuó, a pesar de que los novillos fueron deslucidos.

No terminó de romper ningún ejemplar, pero al mío le metí la espada y corté una oreja, aunque yo iba a por las dos. Viendo las pocas posibilidades que ofrecieron los animales, al final valoro positivamente haber puntuado.

Acierto con la espada y en el planteamiento de la labor.

El principio de faena me descolocó un poco, porque tenía la confianza de que iba a ser el típico animal mansito y noble que se va pero vuelve. Por eso aposté por un inicio en los medios de rodillas. Pero se fue y me tuve que levantar para encelarlo en la muleta. Luego me quedé cerquita de él, dejándole las telas en la cara, y al final le pude pegar tres o cuatro tandas buenas. Luego se rajó e intenté buscar un final variado. Se puso complicado para matar, pero lo pude cazar.

Enhorabuena por lo que has conseguido hasta ahora.

Tengo que seguir trabajando y mejorando, porque cuando cambie de escalafón todo empezará de nuevo.

 

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